jueves, 2 de enero de 2014

¿Por qué? ¿Exactamente por qué razón lo que hago yo no es amar? ¿Solo porque tú no lo concibas de esta forma? ¿Es que acaso solo puede estar sujeto a esa utópica "incondicionalidad"? Por favor, somos seres humanos, imperfectos e inexplicables por simple naturaleza ¿cómo hablar de algo indefinido en el tiempo cuando somos más que sabedores que tanto nuestros sentimientos como pasiones irán y vendrán al son de nuestros deseos? 
Creernos en pos de la verdad, poseedores absolutos de lo cierto y aceptar nuestras ideas (que no son más que eso) como realidades universales y polivalentes ha sido desde siempre el primer y, por tanto, mayor error al que enfrentarnos, ese crítico momento en que hemos de darnos de cabezazos contra todo aquello que ya desde temprano acogimos en nuestras mentes sin someter a juicio alguno o, dicho de otra forma, convencionalismos en estado puro. 
Con esto no quiero en ningún momento decir que tenemos el deber de aplicar a nuestra vida toda idea nueva que llega a la misma, ni mucho menos. Tan solo invítate a pensar o Sapere Aude, aún mejor atrévete porque este sí que lo considero yo uno de los grandes retos de la existencia el cual significa tener el coraje de despojarse de todo aquello que en algún momento han tratado de alguna manera imponernos. Todo nuevo conocimiento supone un reto como tal que ha de pasar por diferentes fases hasta terminar bien siendo asimilado o finalmente descartado o no válido para uno mismo, pero de igual forma digno de analizar y/o reflexionar. 

Tras esta breve desviación de mi tema inicial quiero volver a él preguntando ¿por qué sostener una mentira? Ya desde pequeños nos han enseñado que muchas sustancias que habitan con el ser humano además de este, son caducas. Pero nunca nos enseñaron que esto también sucede con los sentimientos y, sin embargo, es un aprendizaje que podemos tomar con la experiencia misma. El amor pues, como sentimiento, también caduca. Se transforma, se vive de diferente forma, disminuye, muere. Crudo ¿no? Quizá. 
Pero sinceramente prefiero pensar o ver más allá en lugar de afligirme buscando una desesperada respuesta por una pregunta que seguramente sea errónea ¿por qué sucede tal cosa? No.

Optaré por preguntarme ¿para qué sucede esto? Aunque solo sea por obtener un poco de luz en medio de la repentina oscuridad que parece asolarnos en tan crítico momento. A mi modo de entender y, por supuesto, bajo influencia de la experiencia siempre, el amor muere y es una simple forma de "renovación", cambio. Nunca he dejado de pensar que el individuo está programado para cumplir una serie de funciones a lo largo de su vida por un determinado tiempo el cual una vez agotado debe parar, está confeccionado igual que una máquina y esto sería una manera de entender los llamados ciclos de la vida. De la misma forma que estamos capacitados para amar se podría decir que lo estamos para realizar dicha acción un tiempo determinado que terminará, véase por circunstancias tan dispares como persona hay en el mundo. 

Y una vez soltada toda esta teoría que en definitiva no es más que eso, aquí viene mi reflexión al respecto: la crudeza de mis palabras a la hora de hablar de amor, de sentimientos, de relaciones y similares. Mi insensibilidad o liberalismo, como han llegado a catalogarlo. A ver quién es capaz de explicarme con sólidos argumentos cómo fundamentar algo temporal, con fecha de caducidad y término seguro en algo tan utópico como es esa, para mí, ingenua e irresponsable expresión la de "para toda una vida" ¡¿cómo?! porque sinceramente a día de hoy no he logrado entenderlo y, ni que decir tiene que, para estas personas es la mía una visión inconsciente, inexperta y falta de "amor puro y verdadero". Perdonad que os diga pero seguramente mi amor sea mucho menos vendible y asiduo al primero que se preste a aceptarlo sin más, pero no por ello eterno e incondicional.

La libertad es algo que siempre me gustó sentir aun cuando decida no hacer uso de ella, pero el simple hecho de saber que es mía tranquiliza esa repentina ansiedad que me crea habérsela entregado a otro. Lo mío por ella sí que es auténtico amor y dedicación. Si a alguna de las personas que en determinado momento formaron parte de mi vida les hubiera tenido tan solo la mitad de esa dedicación seguramente más lejos habríamos llegado, no hasta ese "fin" típico del cine, pero sí algo más hubiéramos andado.

No hay clave única para estas cosas pero lo que sí puedo afirmar es que cada quien tiene su forma de buscarla, no obstante, al menos, aquellos que queréis hacerlo de forma convencional absteneos de juzgar a quienes tratamos de hacerlo con un estilo más propio o en definitiva, muy a la española, como nos sale de los huevos, sin más.